En Oklahoma fue ejecutado un hombre el cual fue condenado por matar a su exnovia y a la hija de ella, de 7 meses, hace casi 20 años.
Raymond Johnson, de 52 años, fue declarado muerto a las 10:12 de la mañana del jueves tras una inyección de tres fármacos en la Penitenciaría Estatal de Oklahoma en McAlester, informaron funcionarios penitenciarios.
Fue condenado a muerte por matar a Brooke Whitaker, de 24 años, y a su hija de 7 meses, Kya, en junio de 2007.
“A Brooke y Kya y a su familia, quiero disculparme por mis acciones y por el dolor que les causé», expresó Johnson mientras estaba sujeto a una camilla dentro de la cámara de ejecución. «Espero que la gente pueda decir sus nombres sin que el mío vaya unido a ellos. Les hice daño. Algún día, espero que puedan perdonarme”.
El asesor espiritual de Johnson, Kurt Borgmann, leyó pasajes de las Escrituras en la cámara durante la ejecución, que duró unos 11 minutos. Una lágrima rodó del ojo izquierdo de Johnson cuando Borgmann empezó a hablar. Un médico entró en la sala y declaró a Johnson inconsciente unos seis minutos después de que comenzaron a administrarse los primeros fármacos.
Oklahoma utiliza el sedante midazolam, seguido de bromuro de vecuronio para detener la respiración y cloruro de potasio para parar el corazón.
Angie Short, una de las tías de Whitaker, criticó los retrasos en una ejecución programada originalmente para mayo de 2024, y señaló que la madre de Whitaker murió unos cinco meses después.
“Debido a estos retrasos, mi hermana no pudo presenciar la justicia”, manifestó Short. “Esto no las traerá de vuelta. Pero ya no tendremos que ver su cara en la televisión. Ya no está asociado con Brooke y Kya. Ahora creo que por fin podemos empezar a sanar después de 20 años”.
Johnson y Whitaker, según el expediente, habían estado discutiendo en la casa de ella en Tulsa cuando él la golpeó repetidamente en la cabeza con un martillo de uña metálico. El cráneo de Whitaker quedó fracturado y tenía más de 20 laceraciones en el rostro y el cuero cabelludo. Pero aún estaba consciente y le suplicó a Johnson que perdonara su vida y la de Kya, que dormía en un dormitorio, indicaron los fiscales en documentos preparados para la audiencia de clemencia de Johnson en abril.
“La suplicó que llamara al 911. Le suplicó que dejara que su mamá fuera a recoger a la bebé Kya. Le suplicó que pensara en sus hijos”, señaló la fiscalía. Whitaker tenía otros tres hijos.
Johnson fue a buscar un bidón de gasolina en un cobertizo de herramientas en el patio trasero, empapó a Whitaker y la casa con gasolina, prendió fuego a un paño de cocina, se lo arrojó a Whitaker y se fue, indicó la fiscalía. Whitaker murió por lesiones en la cabeza e inhalación de humo, mientras que su hija murió por quemaduras graves.
“Rezo para que la familia de Brooke y Kya encuentre hoy alguna medida de paz después de soportar un dolor y una pena inimaginables durante casi dos décadas”, sostuvo el fiscal general de Oklahoma, Gentner Drummond, en un comunicado.



