Cuba atraviesa una de las peores crisis energéticas de las últimas décadas. El ministro de Energía y Minas Vicente de la O Levy, ha confirmado públicamente que la isla se ha quedado sin reservas de combustible y que la situación del sistema eléctrico nacional es ya “crítica”.
“No tenemos absolutamente nada de combustible y absolutamente nada de gasóleo”, reconoció el ministro durante una comparecencia ante medios estatales cubanos.
La falta de fuelóleo y diésel ha disparado los apagones en todo el país, especialmente en La Habana, donde numerosos barrios llevan días soportando cortes eléctricos de entre 20 y 22 horas diarias.
La crisis energética está agravando todavía más una situación social ya muy deteriorada por la falta de alimentos, medicamentos y transporte público. Durante las últimas horas se han registrado protestas y caceroladas en varios puntos de La Habana, donde cientos de personas salieron a la calle reclamando el regreso de la electricidad.
El Gobierno cubano atribuye directamente el colapso energético al endurecimiento de las sanciones estadounidenses impulsadas por la Administración de Donald Trump desde enero de 2026.
Según las autoridades cubanas, las nuevas restricciones han provocado que países como Venezuela o México, antiguos proveedores clave de petróleo para la isla, hayan dejado de enviar combustible por temor a sanciones económicas estadounidenses.
Cuba busca combustible “en cualquier parte
El ministro de Energía aseguró que Cuba continúa negociando con distintos países para intentar importar petróleo y aliviar parcialmente la crisis. “Cuba está abierta a cualquiera que quiera vendernos combustible”, afirmó Vicente de la O Levy, que también reconoció que el aumento global del precio del petróleo y las tensiones en Oriente Medio están dificultando todavía más las operaciones de compra.
Actualmente, el sistema eléctrico cubano funciona principalmente con petróleo crudo nacional, gas natural y energías renovables. El Ejecutivo asegura haber instalado más de 1.300 megavatios solares en los últimos dos años, aunque gran parte de esa capacidad no puede aprovecharse plenamente debido a la inestabilidad de la red eléctrica.



