La Habana, 8 dic (EFE). – El exministro cubano de Economía Alejandro Gil, quien hace menos de dos años era un estrecho colaborador del presidente, Miguel Díaz-Canel, y encargado de implementar la gran reforma monetaria de la isla, fue sentenciado a cadena perpetua por una decena de delitos, entre ellos el espionaje.
La sentencia de Gil, dada a conocer este lunes por una nota difundida por el Tribunal Supremo Popular de Cuba, pone punto final a un capítulo que se inició en febrero de 2024, con su repentina destitución tras haber estado al frente del Ministerio de Economía y Planificación desde el primer mandato de Díaz-Canel, en 2018.
El también ex viceprimer ministro es el mayor alto cargo destituido por corrupción en la isla en décadas. Su imputación cayó como sorpresa. El presidente cubano le envió un «abrazo agradecido» en redes sociales horas después de su cese.
Un mes más tarde, el propio Díaz-Canel informó que Gil era investigado por «graves errores» y afirmó que «ni el Partido (Comunista de Cuba, PCC, único legal) ni el Gobierno» permitirían «la proliferación de la corrupción, la simulación y la insensibilidad».
En su nota de este lunes, el tribunal afirmó que al exministro se le consideró culpable de espionaje; actos en perjuicio de la actividad económica o de la contratación; cohecho y sustracción y daño de documentos u otros objetos, documentos u otros objetos en custodia oficial y violación de sellos oficiales e infracción de las normas de protección de documentos clasificados.



