Israel e Iran Intercambiaron Ataques Aéreos a primera hora del viernes en medio de una guerra que conmociona a la economía mundial y corre el riesgo de implicar directamente en el conflicto a los países árabes del Golfo.
Los activistas informaron de que se habían oído ataques en los alrededores de Teherán, la capital iraní, al mismo tiempo que se oían sirenas y explosiones en Jerusalén Este mientras las familias celebraban la primera noche del Eid, según informes locales.
Las sirenas también sonaron en una amplia franja del norte, desde Haifa hasta Galilea y la frontera con Líbano, enviando a millones de personas a refugios. Los medios de comunicación estatales iraníes informaron de cuatro salvas de misiles lanzadas rápidamente una tras otra contra Israel, en una intensa jornada con una docena de lanzamientos sólo el jueves, según el Ejército israelí.
Los ataques se produjeron después de que Israel se comprometiera a abstenerse de realizar más ataques contra un yacimiento clave de gas iraní, e Irán intensificó los ataques contra instalaciones petrolífica y de gas natural en torno al Golfo.
En su respuesta, Irán incendió dos refinerías de petróleo kuwaitíes, atacó una instalación de GNL qatarí y dañó ligeramente una refinería de petróleo israelí. Arabia Saudí, que ha estado bombeando grandes volúmenes de petróleo hacia el oeste, en dirección al mar Rojo, para evitar el estrecho de Ormuz, declaró que su refinería SAMREF, situada en la ciudad portuaria de Yanbu, en el mar Rojo, había sido alcanzada.
A primera hora del viernes, fuertes explosiones sacudieron Dubái cuando las defensas aéreas interceptaron los proyectiles sobre la ciudad, donde la gente celebraba el Eid al-Fitr, el fin del mes sagrado de ayuno musulmán del Ramadán, y las mezquitas realizaban la primera llamada a la oración del día.
En Irán, millones de personas celebraron el Nowruz, una festividad persa de Año Nuevo que coincide con el equinoccio de primavera y tiene sus raíces en la tradición zoroástrica milenaria. En medio de la guerra actual, muchos iraníes se quedaron en casa, abandonando este año los viajes o las reuniones habituales.



